Antes de los 2000, la llama del skateboarding en los chavales no la encendían el dinero, ni el trato VIP ni los viajes 5 estrellas a Europa o Asia. La chispa saltaba al percibir el espíritu de rebeldía, la ausencia de normas y la creatividad que emanaba de la cultura. Ello hizo que mucho adolescente indómito, que no encajaba fácil en el organigrama social, se refugiara en el skateboarding. Por ello es que en el siglo XX los perfiles psicológicos de los skaters más emblemáticos eran tan dispares. Si hubiera que redactar una lista de nombres a citar necesitaríamos un folio por las dos caras, puede que dos. Los de Jason Lee, Christian Hosoi, Harold Hunter (RIP), Mark «Gator» Anthony o Guy Mariano, entre otros, la llenarían. Todos con historias personales alejadas de las que pueda firmar un paisano medio de a pie y mucho más lejos de la de un deportista de élite.
El nombre de Lenny Kirk también sería de obligada inclusión en dicha lista, pues pocas veces talento insólito para el skateboarding e inestabilidad psicológica han ido tan de la mano. La historia de este patinador con más huella que carrera se resume en algunos años como promesa disparada hacia el olimpo de los dioses del street skating a un declive sin freno por culpa de problemas mentales provocados, aunque no exclusivamente, por un accidente en la calle. Lo que lo condujo a «encontrar la salvación» a través de un giro hacia un seguimiento del cristianismo que roza lo radical y a un sinfín de situaciones regidas por una interpretación perturbada de la realidad.
Dennis McGrath es un fotógrafo profesional con currículum en los ámbitos de prensa y corporativos del skate que ha estado suficientemente cerca de Kirk (desde la llegada de éste a San Francisco y su introducción a un entorno 100% skateboarding) para conocerle y en adelante fotografiarle cada vez que surgía la oportunidad. La recopilación de ese material fotográfico, además de otra colección de objetos de cariz personal, componen las páginas de HEAVEN, un trabajo editorial biográfico divinamente ilustrado que induce a la reflexión:
«(Lennie Kirk) era un chico salvaje, valiente e invencible. Nada parecía fuera de su alcance. Sólo tenía 18 años cuando fue atropellado por un camión. Su tabla se rompió pero él salió sano y salvo, se alejó y ‘encontró a Dios’. Después de ser ‘salvado’ sus payasadas no eran tan diferentes, si acaso algo más locas. Su pasión era maníaca y peligrosa y a menudo lo metió en problemas. El ser ‘salvado’ no fue suficiente para salvarlo. Lennie actualmente cumple 13 años de cárcel tras una segunda sentencia. Con una intensa colección de cartas, fotografías y material efímero, McGrath nos lleva en un viaje visual por el paseo salvaje que es la vida de Lennie.»
Probablemente esta sea la primera vez que añadimos a nuestro escaparate un artículo que no se puede adquirir al instante (al menos hasta que salga una nueva edición), pero Heaven es una pieza demasiado interesante para dejarla pasar sin dedicarle unas líneas de reseña ni poner al tanto de su existencia a los amantes de memorabilia skate de culto o a aquellos simpatizantes de la cultura que dejaron su corazón skater anclado en los 90.
La primera edición de Heaven ha sido editada por Seems Books.



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