Los tres carriles en cada sentido de la autovía a Extremadura a un lado, con buses y coches zumbando constantemente día y noche. Las ruinas de los cuarteles franquistas abandonados con todas las paredes grafiteadas. Vegetación de extrarradio creciendo entre las grietas y las ruinas. Lotes de terrenos vacíos donde se empezaron a construir bloques de pisos familiares con piscina y pista de pádel. Espejismos en el desierto. Todo antes de la crisis, tras el estallido de la gran burbuja, en la cresta de la ola del cemento. Unos terminados, otros a medias, otros, sólo llenos de hierbajos donde duermen grupos de personas sin techo bajo carteles publicitarios y mensajes como “Disfruta de la vida en tu casa” hackeados con bombas de pintura. Ahí nace Escombro. Un skatepark “hazlo tu mismo” construido entre todos esos despojos, de la nada. Un skatepark que, además, sirve de galería de arte urbano al aire libre con trabajos de artistas como Nuria Mora, Alberto de Pedro o Aner. “Esto es Escombro. Hecho por skaters y para skaters, de corazón. Patina y colabora y creceremos juntos”.
Texto y fotografías por Iñigo de Amescua




















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