Probablemente Everything is recorded de Richard Russell en XL Recordings es uno de los proyectos que más he revisitado en los dos últimos años. Un trabajo repleto de sensibilidad. Resultado de combinar la experiencia y el liderazgo de Russel con la magia de artistas como Sampha, Ibeyi, Kamasi Washington, Giggs y más. De las únicas cinco ocasiones en las que llevaron el proyecto al directo tuve el placer de disfrutar de dos de ellas, la primera ocasión fue algo más que un simple directo en un antiguo cine abandonado en East London (actualmente Evolutionary Arts Hackney) y la segunda con motivo de la celebración de los Mercury Prize en el Eventim Apollo.
Dos años después Richard Russell vuelve a introducirnos en la música de desconocidos talentos a través Friday Forever, segundo volumen del proyecto antes mencionado. Repite aquí la magia de Infinite Coles (hijo de Ghostface Killah) pero nos invita a descubrir a, entre otros, Maria Somerville, A.K. Paul y Berwyn. Es precisamente el último quién me llamó la atención para introducirlo hoy en mi misiva habitual desde Londres para Central Magazine.

Berwyn nació y vivió parte de su infancia en Trinidad y Tobago hasta que se trasladó a Romford, en el Este de Londres. Reconoce no haber tenido un pasado sencillo, afirmando no sentirse orgulloso de ciertas cosas que hizo para sobrevivir pero satisfecho de superar esos malos momentos con ingenio y voluntad.
Multinstrumentista conocedor de sus límites, aprendió a tocar piano, batería y violín por su cuenta, de ahí que afirme que no sabe si su nivel es alto. A sus cualidades como productor y compositor añade el don de saber moverse con soltura, ya sea cantando o rapeando.
Hasta la fecha son pocas las referencias de Berwyn en el mercado musical pero las que han visto la luz confirman todo lo dicho antes; participó de forma activa en Friday Forever, reinventó el hit “Gang” de Headie One & Fred Again, colaboró con KeepVibesNear y nos invita a conocer un poco más de su universo con el recién estrenado “Glory”, canción que, tras su aparente sencillez, esconde un complejo proceso mediante el que el artistas expone dudas, traumas, sueños y aspiraciones. Una combinación que recuerda a Gil Scott-Heron, por la habilidad de combinar la dureza del street talking con la sutileza del que es suficientemente valiente para abrirse sin temor e ir en sentido contrario a lo que los cánones de la (algo desfasada) hipermasculinidad predican. Un single perfecto de presentación.
“How could I be the shortest man in every single room I walk in? But be consistently the closest to God? Maybe ‘cause I’m always high”

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