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Entrevista Carlotto Rose

07/07/2025 by Central

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Todo lo que sucede al otro lado de la pantalla anclada a nuestra mano, sea real, falso o ambiguo, nos aleja del pellizco de realidad que da una pieza de arte creada fuera del entramado virtual. La seguridad de que el diálogo directo que se abre entre ese cuadro o escultura y nosotros sólo depende de nuestra interpretación es un lujo que no estamos valorando. Los «trucos» grandilocuentes usados como gancho para que detengamos el scroll eterno y laikear el post que toca tiene nos tiene la atención atolondrada. 

Con la reflexión anterior como base y ya que el arte es un reflejo de la sociedad y del momento, a los pintores, actrices, escultores, escritoras, etc., se les puede considerar terapeutas alternativos para nuestra (siempre en el borde en el 2025) salud mental. El empeño de un artista en la creación y exposición es un llamado a que el poder de nuestra imaginación se venga arriba. 

Necesitamos a los artistas. Es por eso que todo lo que expresa Carlotto Rose con todo los métodos que maneja nos va muy bien. El arte de este tinerfeño con influencias mexicanas por lado paterno, nos puede entretener, hacer gracia, asquear o fascinar, pero la reacción siempre va a ser honesta y eso es más sano que fantasear con la felicidad cuestionable que proyectan los que «influyen» en las zonas sociales de este vasto territorio digital. 

«Ya no me acuerdo cómo soñar».

 

Aunque la mayor muestra pública de tu arte se la llevan las pinturas, se puede decir que en la actualidad eres un artista multidisciplinar, ¿con cuál disciplina entraste en el arte y por qué te has ido expandiendo hacia otras?

Creo que fue la pintura, pintando desde muy pequeño en las paredes de mi casa y luego en todas las libretas de clase, creo que eso es algo que hemos hecho todas las personas, pero como dice una amiga, «la pregunta no es cuando empezaste a pintar si no cuando dejaste de pintar», ya que vamos creciendo y se nos van imponiendo una serie de cosas que van matando a nuestro niño interior, y al final, el arte es no perder a ese niño y jugar continuamente. Expandirme hacia las otras artes fue algo natural. En los comienzos estaba obsesionado con pintar personas llorando y con los ojos salidos y llenos de mocos. Poco a poco empecé también a escribir poesía y relatos y a los 18 empecé a hacer cortometrajes, que fue mas o menos a la misma vez que hice mi primera pintura al óleo, que consistía en una puerta de madera flotando en el universo rodeada de neuronas y cerebros. Las ideas me venían y las hacía, seguramente hay unas razones psicológicas detrás, como en todo lo que hacemos en nuestro día a día, pero no me paro a razonarlas porque si lo hiciera quizás pararía. Jamás pensé en ser artista porque básicamente no sabía lo que era, yo solo hacía cosas y luego la gente me decía «eres artista» y yo pensaba «ah… pues no sé… lo soy?».

Comenta sobre tu formación y cuánto ha tenido qué ver en el Carlotto Rose artista de hoy en día….

Empecé a estudiar Filosofía en la universidad de La Laguna en Tenerife, pero en el instituto mi pasión por el cine se incrementó cuando mi padre me introdujo en la obra de Alfred Hitchcock con una película bastante desconocida llamada Náufragos. A partir de ahí me empecé a obsesionar con el cine y éste se volvió el vaso comunicante con todas las demás artes, ya que me ponía a buscar información sobre todo lo que tenía que ver con la película que me gustara y eso me llevaba a la pintura, música, escritura, etc. Pero mi mundo estético se había conformado mucho antes, casi recién nacido, gracias a dos influencias primigenias, una fue una serie increíble que se llamaba Televisión Líquida, que pasaban en la MTV mexicana de los 90 y que mi hermana mayor grababa en VHS y me ponía una y otra vez, y la otra con un cartel del Carnaval de Tenerife que me cautivó, concretamente el del año 93. Me gustaba la carrera de Filosofía pero la dejé para meterme en un Ciclo Superior de audiovisuales (creo que todavía no existe la carrera de Cine en Canarias). El primer año estuvo bien porque había un profesor en concreto que me motivaba y era la única asignatura que tenía algo que ver con el cine. Ahí empecé a hacer mis primeros cortometrajes, a la vez que pintaba al óleo y escribía poesía, pero el resto de asignaturas eran bastante desmotivantes y no tenían nada que ver con lo artístico. Cuando terminé el ciclo encontré una escuela que se alineaba bastante con mi perspectiva, me matriculé en la Bande á Part de Barcelona, ahí cursé el grado de cinematografía y me especialicé en dirección y guion. Dirigí muchos cortometrajes e incluso escribí el guion de un largometraje que luego dirigió un amigo. Al terminar me matriculé en el máster de edición cinematográfica en la UPF, también en Barcelona, ya que yo siempre me había editado mis cosas y considero que editar es también dirigir. Todo esto, repito, mientras pintaba, hacía esculturas y fotografías e iba conformando mi universo visual casi sin saberlo. Respecto a lo que dices de cuánto ha tenido que ver en el Carlotto Rose artista de hoy en día, pues, en todo. Siempre he creído que lo que estudias, aunque luego no lo practiques, acaba formando parte de tu visión.

¿Qué papel tiene Tenerife o el hecho de crecer en una isla en tu arte?

La verdad no lo sé, mi forma de crear va variando, la idea es la que dicta el camino y la técnica, y muchas veces las ideas vienen fundamentalmente del interior y otras puramente del exterior, no sé si existe uno sin el otro. Supongo que por haber en esa isla hay una parte importante de Canarias en mí de forma inconsciente, pero también por ese motivo lo tendría que tener México, ya que es el país donde viví mis dos primeros años de vida y la energía de un lugar, los olores, los sabores, colores, las relaciones, etc… tienen mucho más peso en el inconsciente y más aún a una edad tan temprana, que lo que nos puede influir de una forma más directa, como por ejemplo un paisaje. No sé si en mi obra se pueden encontrar elementos que recuerden a algo de las islas pero sí puedo asegurar que muchas de mis obras las he hecho por inspiración directa de ir caminando por Santa Cruz e inspirarme con las formas y texturas que encuentro en lo más recóndito de la ciudad. Una de las cosas que más me inspira son los suelos de las ciudades y el de Santa Cruz de Tenerife así lo ha hecho muchas veces.

«El 2 de mayo de 2001 fue la última vez que dije te amo».

 

Tus pinturas, o los sujetos protagonistas en ellas, son muy punk, denotan una actitud intensa pero con cierta carga de humor que, digamos, suaviza el mensaje. Comenta  por qué de ese estilo que adoptaste, ¿expresionismo abstracto?, y si estás de acuerdo con esa dualidad, o cómo la definirías tú.

No creo etiquetarme en ningún estilo, eso es algo que suelen hacer los críticos, pero siempre he dicho que si tuviera que identificarme con uno sería, en efecto, el expresionismo abstracto, así que me alegro mucho de que así lo veas. He oído que mi estilo es bizarro, freak, gore, etc., y son términos que no me gustan nada porque no tienen nada que ver con lo que hago y porque creo que etiquetar de esa forma una obra es rebajarle importancia, como diciendo que si algo es bizarro es una locura sin sentido y es de locos, frikis y tal. También me hace gracia que me asocien con lo oscuro y sangriento cuando si te pones a ver mi obra no hay sangre, salvo en dos o tres pinturas y un cortometraje en el que hay una compresa usada (se llama CACA Y ESCALONES). El «estilo propio» es algo de lo que rehúyo porque bajo mi punto de vista hace que te alejes de la experimentación. Sí que hay una carga de oscuridad, no lo niego, pero no es algo buscado, simplemente sale, y tiende más hacia una búsqueda de la luz dentro de la oscuridad. Cómo tú bien dices suavizo el mensaje con humor, sobre todo con los títulos de las obras, cosa que para mí son una parte fundamental de las mismas. El humor es muy importante y creo que necesario en el día a día porque todo lo que nos rodea es maravillosamente absurdo y hay mucha belleza y mucha sabiduría en lo absurdo. Creo que lo mío es una mezcla entre Wario Ware y Silent Hill, entre David Lynch y Britney Spears, entre Twin Peaks y Las chicas de oro. Recuerdo que en una exposición que hice en Barcelona una persona me dijo, «es que cada pintura parece que está hecha por una persona distinta, no parece obra del mismo artista», y me lo dijo como algo negativo pero para mí fue lo mejor que pudo decirme.

Cuánta relación tienen los sujetos o situaciones expresadas en tus pinturas con el Carlotto persona?

Pues todo y nada. La mayoría de sujetos y situaciones en mis obras son fruto de mi imaginación, de forma directa no hay ninguna relación pero de forma indirecta la tienen toda porque vienen de dentro de mí.

«Cielo e infierno es cuando duermes».

 

He estado en un par de showcases que has hecho con prendas customizadas por ti, ¿qué tal la experiencia en ese campo?, ¿todavía se pueden encontrar esas prendas/ colecciones?

Una experiencia muy buena, me encanta customizar ropa, es un medio en el que me expreso de forma similar a un lienzo pero no es del todo igual. Para mí tiene incluso más complejidad porque la tela de la ropa no da lugar para la acción y la reacción como el que te puede dar un papel o un lienzo. En la tela pones la pintura y ahí se queda, punto. Eso me gusta porque hace que no haya vuelta atrás y para mí la moda tiene mucho que ver con eso, con aceptarte y ponerte lo que te dé absolutamente la gana. Empecé en este campo gracias a mi querido amigo Psychohoudini, al que conocí hace unos años en el evento de presentación de una colección de ropa que hizo en Sora Magazine, una tienda de ropa que estaba en el barrio del Born y que por desgracia ya no está. Él casi sin conocerme me presentó a la dueña de la tienda porque le gustaba lo que yo hacía y ella me propuso sacar una colección, yo jamás había hecho ropa pero acepté porque siempre me gusta hacer cosas que nunca antes he hecho y me encantó la experiencia. A partir de ahí fui sacando colecciones por mi cuenta o encargos de ropa que la gente me hacía para videoclips o conciertos de artistas o para su día a día, cosa que sigo haciendo, hasta el punto que Obey Clothing sacó una camiseta con uno de mis diseños, gracias a que mi también querido amigo Dani Millán me contactó para hacer unas animaciones y unos lettering para su video PAPI y luego Obey quiso sacar la camiseta con mi diseño y una fotografía de Adrián Ríos. Voy sacando de vez en cuando prendas cuyas imágenes subo a mi Instagram (hay que estar muy rápido para pillarlas porque solo hay una pieza de cada y vuelan), salvo de algunas que he hecho en serigrafía pero que ya no quedan, pero acepto encargos bajo pedido y colaboraciones con marcas. También he dejado mi ropa en tiendas como Fatbottom o Frev en Madrid pero se ha vendido todo. Aunque pueda parecer que no, las cosas que plasmo sobre la ropa son más naif que con la pintura, o utilizo más la iconografía popular, cosa que en el resto de mi obra jamás utilizo porque, nuevamente, para mí la ropa y la moda tienen que ver con ridiculizar lo aceptado y aceptarte a través de lo que pones sobre tu cuerpo, porque creo que, por lo general, la gente en las distintas sociedades y distintas «tribus» urbanas se visten como se visten porque es una forma de aceptación social y de mimetización con el resto y una parte importante de la moda es el poder que tiene de decir FUCK THAT, me pongo lo que me gusta y punto, me da igual que me mires de arriba a abajo por la calle. Me encantaría colaborar con algún diseñador de verdad. Tengo muchas ideas pero me faltan conocimientos sobre patronaje, así que si alguien quiere colaborar conmigo, aquí estoy, me encantaría.

Estás involucrado en un proyecto a medias con la DJ, T.Modet en el que haces de VJ. Comenta sobre el proyecto y la parte que te toca.

Nuestra relación empezó saliendo de la pandemia. Seguí a T.Modet por Instagram y ella me siguió de vuelta y empezamos a hablar porque le gustaban mucho mis pinturas y recuerdo que me empezó a describir interpretaciones de mis obras que me encantaron. Unos días más tarde ella pinchaba en un Offsónar teloneando a Richie Hawtin y me regaló una entrada y ahí nos conocimos personalmente. Un día la invité a una exposición mía y le dije que también hacía visuales y que estaría guay hacer algo juntos, y al poco tiempo me escribió para el que fue nuestro primer show. A partir de ahí hicimos varios shows en conjunto. Siempre le estaré muy agradecido porque realmente ha sido de las pocas artistas musicales que ha valorado y respetado mi trabajo como visualista, poniéndome en el cartel junto a ella y luchando por una retribución económica igual de justa para ambos, cosa que por desgracia no suelen hacer la mayoría de los artistas ni los promotores. Creo que es muy importante que los artistas musicales y los festivales o fiestas lo hagan porque es tan importante lo visual como lo musical, de hecho muchas veces la gente se acuerda mucho más de las visuales que de la música que escuchó la noche anterior (aunque esto suele ser debido a otro tipo de cosas), y algo que a mí me molesta mucho es ir a festivales o conciertos y ver unas visuales alucinantes y no saber quien es el artista que los ha hecho porque no aparece su nombre por ningún lado, creo que esto tendría que empezar a cambiar. Respecto al punto de partida de nuestro proyecto actual, «Natura Aeterna», pues, es la unión de ciertos temas de interés comunes. Ella es doctora en medicina china y siempre nuestras conversaciones giraban en torno a eso porque a mi me interesa mucho la sanación natural y un día me vino a la cabeza hacer un proyecto basado 100% en esos temas que tanto nos gustan. Ha sido muy interesante de llevar a cabo y traducirlo a imagen y sonido. Creo humildemente que nos ha quedado un proyecto precioso y muy potente.

¿Puede ser que lo que más ocupado te tiene estos estos días es tu estreno como director?

Realmente no es mi estreno porque ya había dirigido muchos cortometrajes y algún videoclip antes pero sí es mi estreno como director de un largometraje. La película se titula MALDITOS, es una comedia psicodélica, aunque si tuviera que ser más exacto diría que es una comedia coral psicodélica neorrealista. Trata sobre dos tipos que persiguen con obsesión por todo el mundo a otro personaje que se llama «El Húngaro» (que interpreto yo) creyendo que es dios y crean una religión llamada El Hungarismo, pero luego la realidad es muy distinta a cómo ellos la piensan. La película está hecha junto a mi amigo Alex Kumar. La idea original surgió en un viaje que hicimos a México hace unos años. Él había escrito el personaje de «El Húngaro», pero realmente no había casi nada escrito, eran dos líneas, y me dijo que lo grabáramos, como estábamos ahí sin mucho que hacer pues le dije que sí y grabamos unas cuantas cosas, pero sin la pretensión de que esto algún día se convertiría en un largometraje. Cuando llegamos a Barcelona edité lo que habíamos grabado, era algo sin sentido de dos tipos caminando en el desierto, pero yo le vi algo y dije «no sé que hay aquí pero aquí hay algo, sigamos», y poco a poco fuimos escribiendo, rodando, editando así hasta llegar al resultado que tenemos ahora, del cual estamos muy contentos. El proceso ha durado unos años y ha sido loquísimo y muy distinto al habitual en la creación de una película. Podría estar hablando de ello durante horas, así que mejor lo dejo aquí. Por ahora la hemos proyectado en Tenerife y en Barcelona. En Tenerife la estrenamos en el TEA (Tenerife Espacio de las Artes), un lugar muy importante en el mundo del arte en las Islas y en el resto de España. En Barcelona la proyectamos en Inusual Project, una asociación cultural (cuyo dueño también es de Tenerife, un saludo a Zeben). Curiosamente, la sensación en Tenerife fue muy distinta a la de Barcelona, digo, no es que en Tenerife fuera mala, solo que el TEA es una institución con mucho peso y creo que eso cohibe al público. En un entorno más relajado como una asociación cultural la gente está más dispuesta a hablar después y preguntar cosas sin vergüenza. Es muy interesante ver cómo las reacciones del público son distintas en cada proyección y en cada ciudad y cada país. Pero por lo general la película está siendo muy bien recibida. Yo soy muy consciente de que lo que hago no le tiene porque gustar a todo el mundo y lo acepto completamente, pero se siente muy bien cuando la gente te da un feedback positivo y te felicitan con sinceridad, es algo muy bonito.

En un mundo en el que dominan las pantallas, ¿cómo sobrevive un artista joven que crea para el mundo real y no para el entorno digital?

Supongo que de la misma forma que un artista que crea para el entorno digital. Al final todos nos hemos visto sometidos a lo digital, aunque mi obra no lo sea. Nos hemos visto sometidos en el sentido de que sin redes no existes, estuve mucho tiempo sin redes sociales, Instagram en concreto. Soy relativamente nuevo para todos los años que lleva, me resistía pero la verdad que cuando lo hice me empezaron a surgir muchas oportunidades y conexiones muy lindas. No sé si por suerte o por desgracia existen las redes sociales, como dije antes, hay formas positivas de usarlas y esta creo que es una de ellas, la de generar conexiones y conocer personas que vibran con tu obra y tú con la de ellas. Estar en Japón de fiesta con un artista que conociste a través de las redes es algo increíble, pero luego también está la cara oscura, como en todo, la obsesión por los likes, los trendings, etc… Intento que eso no me afecte en lo más mínimo. Mi novia siempre me dice que tendría que usarlas más porque dice que el mundo debería conocer el gran personaje que soy (risas), pero yo subo cosas de vez en cuando, sin que eso me haga perder el contacto con lo que llamamos realidad, que esa es otra de mis temáticas obsesivas, ¿qué es lo real?

¿Qué es lo próximo en la vida y arte de Carlotto Rose?

A corto plazo tengo algunos proyectos, algún videoclip que saldrá pronto, un show en Ciudad de México, otro en Taiwan, enviar la película por festivales a ver que tal le va, y seguir creando, eso seguro, pase lo que pase siempre seguiré creando. Tengo muchísimas ideas, lo que hago es un 1% de todas las que tengo y me gustaría realizar el mayor número posible antes de que ya no esté aquí.

Carlotto Rose en Instagram.

Entrevista y retrato por John López.

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