El hábito del “hazlo tu mismo” no nace con quien lo practica, se aprende cosechando la mentalidad de sacarle todo el partido posible a los recursos que se tienen a mano para la realización de un objetivo. La consigna Do It Yourself es seña identitaria y herramienta de supervivencia para muchas subculturas y el skateboarding es un ejemplo perfecto, pues, éste apela intrínsicamente al DIY en incontables ocasiones que desde temprana edad nos aleccionan para el futuro: cuando rediseñaste una camiseta de la que no te gustaba gráfico, cuando recortaste las zapatillas altas y las dejaste de caña media, cuando “arreglaste” esa primera tabla nueva por la que tus padres pagaron un pastón o cuando pusiste una madera encima de un ladrillo improvisando una efímera pero extra divertida rampa callejera. La manera en que los skaters entienden el entorno tiene que ver con disfrutarlo sin normas y esquivando intermediarios.
Piko & Pala es un documento audiovisual sobre cinco comunidades de patinadores determinadas en levantar, con sus propias manos y desde cero, un espacio propio de encuentro y entretenimiento. También es un tributo subliminal a esas personas, skaters o no, que sacan tiempo y energía de donde no los tienen para cooperar en un proyecto colectivo.
La película nos acerca hasta cinco skate spots nacionales construidos bajo la premisa DIY, por albañiles, arquitectos e ingenieros que no lo son, que saben más de frontside grinds puliendo el coping y de flips polvorientos, que de encofrar, alicatar o de diseñar planos en 3D. Los testimonios, personales y acerca del proceso vital de cada spot, junto a la acción que sucede en ellos, hacen que este documental vaya directo a la sección de imprescindibles de la hemeroteca del skateboarding estatal.
Piko & Pala se irá estrenando paulatinamente en salones y teatros de España durante el 2025. La premier oficial tuvo lugar en Barcelona en noviembre pasado y propició una charla con su director, Dani Millán, un skater a una cámara pegado desde la adolescencia, con quien volvimos a hablar después de más de 10 años, esta vez sobre uno de los proyectos más motivacionales en los que se ha involucrado.

¿De dónde salió la cerilla que encendió la idea del documental?
La idea vino de Edu Quintana, el mánager de marketing de Vans. Era su proyecto bebé desde hace muchos años antes de conocerme. Me propuso crear una serie sobre los skateparks DIY. Yo estaba creando una serie en ese momento y le dije que no me veía metiéndome en otra, que me gustaba la idea pero que un documental me parecía más acertado. Ya sabes, algunos proyectos de ese tipo nacen un día en You Tube y al siguiente están muertos o se enfrían demasiado, mientras que en un documental podríamos dar más relevancia y profundizar mejor en diferentes aspectos de esa cultura. La cerilla era externa pero poco a poco la adopté e hice mía.
¿Cómo se financió Piko & Pala?
En lo económico fue gracias a Vans. También fue básico el apoyo de las personas que participaron en todas las fases del proyecto, que lo dieron todo y arrimaron el hombro cuando tocó.
¿Por qué esos 5 spots y cuál fue el criterio de selección para incluirlos?
Yo tenía alguno claro desde el inicio, cómo el Spotter (Barcelona), que lo conozco porque he ido a patinar ahí bastantes veces, me queda cerca de casa y conozco a los locales. Los demás spots fueron surgiendo. Intenté que hubiera variedad entre las características físicas del espacio en el que fueron construidos; una cancha, un camping, una casa, o que la historia detrás fuera especial. En ese sentido hubo mucho diálogo con Vans para asegurarme de que estábamos en la misma página en esa fase y según lo que yo les iba sugiriendo.

Entiendo que en algunos casos hubo dudas de los locales o de las cabezas al frente de cada spot sobre si participar o no, por la intención de marketing comercial implícita del proyecto.
Así es, para nosotros era básico que hubiera una respuesta totalmente positiva, que los locales se sintieran cómodos en todo momento mientras grabábamos. En este tipo de proyectos audiovisuales cuentas con recursos económicos que le dan alas a tus ideas pero también te limitan por el, digamos, interés corporativo que hay detrás. La mayoría de spots DIY, por no decir todos, funcionan de forma autogestionada y se erigen desde su naturaleza independiente, así que algunos se negaron a participar porque había una marca implicada, lo cual me parece muy lícito y respeto totalmente. De hecho, cuando recibía una negativa me motivaba el doble, ya que me entraban incluso más ganas de contar su historia. Pero todo fue muy cordial. Igualmente, en un principio, yo tampoco les sabía concretar mucho sobre lo que íbamos a hacer, en plan, “oye, quiero ir, ver lo que estáis haciendo y contarlo”. La mayoría dijeron que sí y nos hicieron sentir bienvenidos siempre. Es comprensible que algunos dijeran que no por querer proteger su espacio y sobre todo su identidad.
Entonces, no hubo una lista de spots prestablecidos.
Exacto, fueron surgiendo. Yo quería cubrir el mapa geográfico nacional y mostrar la diversidad cultural que hay entre territorios de nuestro país en el contexto que nos ocupaba. Aunque nos faltó algún lugar en el norte y en Canarias, creo que entre los relatos que aparecen se pueden apreciar los contrastes entre las idiosincracias de cada región representada.
En la presentación de la premier de Barcelona contaste que tardaste tres años en llevar a cabo el proyecto ¿Cuáles fueron los principales contratiempos que tuviste?, ¿peleaste contra las exigencias de un deadline estricto o simplemente fue pasando el tiempo?
No estuve tres años en exclusiva con el documental porque tenía más proyectos, entraba y salía de él. La grabación fue relativamente sencilla. Allí donde fuimos nos abrieron las puertas y nos lo pusieron fácil. ¿Complicaciones? Diría que la falta de equipo. Hubieron momentos en que me tuve que ocupar de muchas cosas yo solo: llamar a la peña, cuadrar fechas, organizar los viajes, etc. El reto mayor, sin duda, y lo que más me volvió loco fue el montaje, pero igualmente quería afrontarlo. Había unos días en que me decía, “madre mía, dónde me he metido”, y otros, “esto va tomando sentido”.
Cuando haces algo sin guión previo y hay mucho albedrío tienes que buscar una conexión entre las narrativas para que todo cuadre. Porque, claro, yo salía a grabar con algunas ideas y planteaba las entrevistas de una forma que a mí me parecía interesante, pero luego con todo el contenido junto había que armar el puzzle y que todo siguiera un hilo. Esos procesos hicieron que todo se alargara en el tiempo, lo cual fue positivo en muchos aspectos, cocinar a fuego lento tiene sus efectos beneficiosos. Importante, entre otras cosas, que finalmente pudimos cubrir muchos gastos, algunos con los que contábamos y otros inesperados, como pagar a un colorista, una postproducción de sonido, la música, etc,. Realmente el documental estuvo finalizado en abril y por diferentes motivos acabamos estrenándolo en noviembre.
Hubieron días de mierda en que me preguntaba por qué me había involucrado en algo tan largo, pero el día de la premier se me quitó toda la tontería al ver reunida a toda esa gente encima del escenario. Más que el resultado, que me guste más o menos el documental, el haber podido llevarlo a cabo como reto personal, que sea una pieza completa y haber juntado a esa familia de diferentes lugares en un mismo sitio fue lo mas guapo. Me di cuenta que todo había valido la pena.

Colaboradores, personas que tuviste cerca en el proceso, permanente o eventualmente, que trabajaron codo a codo contigo. Ya has dicho antes que en ocasiones te viste solo y en otras contaste con colaboración…
Al principio pedí muchos favores a peña que conocía y a otros que no tanto, filmers y tal. Mucho material de archivo que me hacía falta. Relatos que me habían contado y de los que suponía que había imágenes. Les explicaba el proyecto y todo el mundo encantado en colaborar, por amor al arte. Se los agradezco en el alma porque esas grabaciones de archivo le dieron frescura y dinamismo al documental. Otros colaboradores iban saliendo en el momento, por ejemplo, cuando llegaba a grabar y necesitaba que alguien me aguantara la cámara o situaba a alguna persona cerca del entrevistado para que le hablara mientras yo dirigía, encuadraba y buscaba el shot perfecto, quería hacerlo todo (risas). Un día vino Adri (Morales), otro día Querito, Roberto (Alemán), Pablo (de Canarias). Quizás la persona que más cerca estuvo y constantemente fue Blai Costa. Tuve ayuda en la postproducción e intenté que todo el que participó cobrara, aunque fuera poco.
A grandes rasgos comenta el proceso de realización desde, digamos, el día uno en el que te pusiste en marcha hasta el día que apagaste la cámara. ¿Qué tipo de método u orden de trabajo seguiste?
Me gusta empezar por un punto e ir hilando. Al principio mucha improvisación, cómo siempre hago. Por ejemplo, en el caso del Spotter, fue el que más visité porque está cerca de casa y más o menos podía regresar cuando quería. En los otros sí, se plantearon como tres o cuatro días de grabación en cada uno y ya volvía y apañábamos con eso. El problema es que empezamos sin mucha idea de por dónde irían los tiros. Entonces, claro, las entrevistas eran a veces muy generales, con muchas preguntas, ya que prefería tener contenido de sobra del que tirar. Nunca tuve la sensación de que terminaba pero había que poner un límite. En proyectos así nunca sabes cuando terminar porque parece que siempre se te queda algo pendiente y te gustaría volver y sacarlo. Ya sabes, el afán perfeccionista. Hasta el día de la premier sentí que podía haber ido un día más a cada spot y grabar un poquito más ciertas cosas que se me ocurrían pero hay que saber cuando dar carpetazo.

Las historias personales que orbitan alrededor de cada spot son muy interesantes. Denotan calidad humana en los colectivos que representan a cada spot en el documental.
Tenía una idea inicial, la de no quedarme sólo con el relato del trabajo y el cemento. Antes de ponerme manos a la obra vi documentales sobre DIYs que han salido, hay uno de Francia, uno de estates, uno ruso bastante loco… Y sentí que había mucho contado sobre la parte de la construcción y del cemento pero para mí había mucho más que rascar. No sabía que iba a acabar contando esas minihistorias personales que acabaron apareciendo pero sí tenía claro que quería buscar humanidad dentro de toda esa locurilla. Conforme iba a los sitios iba observando detalles de calidez que me sonaran interesantes para encausar las entrevistas por ese lado. Historias personales que para mí también están entre los highlights del documental.

Estás 100% satisfecho con el resultado?
Nunca estoy 100% satisfecho, siempre pienso que hay mejora en todo lo que hago. En este caso, estoy muy contento pero me habría gustado invertir más días en grabar. Creo que pasé mucho tiempo en el ordenador, que me habría gustado pasarlo con la peña, sobre todo en diferentes etapas. Iba y grababa y me metía a editar ese material mientras ellos seguían construyendo, entonces, tenía la sensación de que me quedaba atrás, pero bueno, el documental no va de la fisonomía de los espacios sino sobre algo más profundo, sobre las personas, así que no importa que ahora haya un quarter de más que no aparece en la película.
Te dieron un premio Barsiff Spain. ¿De qué trata? ¿Algún otro reconocimiento?
Son unos premios anuales de cine y documentales independientes. ‘Piko & Pala’ ganó el premio al mejor documental. También ha conseguido otros premios.
(El listado de los premios se encuentra al final de esta entrevista)
Un documental sobre spots de skate Do It Yourself tiene como objetivo que lo vean lo máximo posible de skaters, pues hay una idea de motivación que se intenta transmitir a cualquier individuo o colectivo que esté pensando en arrancar un proyecto así ¿Crees que es importante que el documental o el mensaje que carga llegue también a público no skater?
Esta peli está hecha para dar visibilidad y contar la historia de una gente que está haciendo una movida muy underground y que no tiene un protagonismo que merece pero que igual ni quiere. El público principal al que está dirigido es el skater, pero sí, más o menos tenía clara la idea de trascender porque hay valores representados en él que son universales, como el de comunidad o la autogestión. Intenté que fuera algo que mi madre viera y entendiera, por eso no entré en detalles demasiado técnicos, para que fuera fácil de digerir para alguien que no está metido en este mundo como nosotros.

¿Cuál crees que es la fórmula para atraer a otro tipo de público a un video de skate?
Es complicado buscar el punto medio. Dices, vale, voy a hacer un docu para skaters pero también quiero que lo vea mi prima o tu abuela y que lo entiendan. Ese también fue un reto importante para mí. En muchas ocasiones pensaba en ese punto intermedio y ponía mi mente en neutro y me decía, “vale, esto se entiende, lo puede entender Dani patinador y Dani persona de a pie que consume películas». Creo que Piko & Pala mantiene la atención de todo el mundo en ambos sectores. Según me han dicho, la gente se entretuvo hasta el final y no se le hizo largo. En ese sentido, objetivo cumplido.
Otros spots DIY que no aparecen en Piko & Pala y que merecen mención.
Aquí en Barcelona y alrededores están el Bóvila y el Picnic, el Caribú en Mataró, La Cancha, el DIYselo en Tenerife, que es el que me gusta patinar cuando estoy en la isla, el Ramputene en el País Vasco. No sé, hay un montón más. Habría que nombrarlos a todos. Cualquiera que esté invirtiendo sus domingos en construir volcanes de cemento se merece mención y respeto.
Has dirigido o formado parte de muchos proyectos audiovisuales con el skate como centro, ¿has pensado en dar el salto a otras temáticas?
Estoy en ello porque estoy enganchando a hacer documentales y a contar historias a través de ellos.
Para terminar, ¿qué te llevas de Piko & Pala?
El aprendizaje general sobre los errores cometidos. Aprender que tengo que delegar para no echármelo todo al hombro. La gente que me ha acogido y a la gente que he conocido, es un poco cliché pero es verdad. Me llevo un grupo nuevo de amigos y una experiencia guapísima.

‘PIKO & PALA’ lista de premios:
Winner «Best Documentary» – BARCIFF 2024
Winner «Best Feature Documentary» – PLANET CINEMA 2024
Winner «Best Documentary Directing» – PLANET CINEMA 2024
Winner «Best Feature Documentary» – LWIFF 2024
Winner «Best Documentary Directing» – LWIFF 2024
Winner «Best Documentary» – NZ INDIE FILM FEST 2024
Winner «Best Feature Documentary» – FARO INTERNATIONAL FILM FEST (2025)
Finalist «Best Documentary Production» – LWIFF 2024
Finalist «Best Documentary cinematography» – PLANET CINEMA 2024
Finalist «Best Documentary» – SIFF 2024
Finalist – CLIMAX 2024
Nominee «Best Sound & Film Editing» – FARO INTERNATIONAL FILM FEST (2025)
Official Selection – BILBAO SURF FILM FEST (2025)
Official Selection – SFFFF 2024
Official Selection – ARIZONA UNDERGROUND FILM FEST (2024)
Official Selection – CITY OF ARTS FILM FESTIVAL (2024)
Official Selection – MADRIFF (2024)
Official Selection – LISBIFF (2024)
Official Selection – INTERNATIONAL STOCKHOLM FILM FEST (2024)
Official Selection – VALEIFF (2024)
Entrevista por John López
Retrato de Dani por Fernando Torres. Todas las demás fotografías cedidas por Dani Millán

