Ayer, en una acción que no debería ser noticia dados los tiempos que vive la sociedad occidental, un distinguido patinador profesional se echó al hombro él solito la cultura skate y la reafirmó como un movimiento cimentado en la diversidad y la libertad individual: Brian Anderson hizo pública su condición homosexual.
Un minidocumental aireado por el canal Vice Sports y conducido por el fotógrafo Giovanni Reda sirvió de cable para que el una vez campeón del mundo y skater del año por la revista Thrasher saliera del armario. En el desarrollo del vídeo, Brian habla de su situación como gay (un secreto a voces durante años) en una comunidad que, a pesar de la tolerancia que suele profesar, en ocasiones se manifiesta hermética y áspera en su relación con la minoría LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales), siguiendo una regla no escrita que dice (o decía desde ahora) que «lo street» y «lo gay» no se mezclan. El vídeo recoge comentarios de amigos personales del protagonista, entre los que encontramos parte de lo más granado del skateboarding (Mark Gonzales, Guy Mariano, Jake Phelps, Omar Salazar y más) dejando claro y en resumen que lo importante es la persona y el skate y que la vida privada y sexual de cada uno, en este caso de un skater que ha influenciado a miles, son de cada uno y a nadie más deben importarle.
Este no es el primer caso que sale a la luz de un patinador perteneciente al colectivo LGBT; por hacer memoria reciente, Jenken Mag entrevistó a la skater transgénero Hillary Thompson en el 2013, y como digo arriba, enterarnos de que un skater, conocido o no, es gay o lesbiana o lo que sea no debería dar de qué hablar en el 2016, pero el que una figura con el reconocimiento y la carrera de Brian Anderson haya decidido dar este paso sí que merece atención y mención, pues la «confesión» que ha hecho en este vídeo, además de ayudarle a liberarse interiormente, le hace un favor inconmensurable al skate presente y futuro y a cientos de chavales y no tan chavales que lo viven mientras mantienen aislada del exterior y con candado una parte fundamental de su persona, en una batalla secreta y diaria por la aceptación. Pocas veces se ha visto que un episodio tan personal tenga (y vaya a tener) una repercusión tan positiva en el contexto sociológico de la cultura que nos ocupa. Ayer fue un gran día para el skateboarding.


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