‘Guangzhou… check it out!’, así arranca uno de los cortes incluidos en el nuevo trabajo del siempre entretenido combo francés Chinese Man. Concretamente “A New Crown”, un despliegue sonoro donde se encaran hip hop, latin-beat, pellizcos de swing cincuentón e incluso mambo. En este camarote de los Hermanos Marx, donde sin embargo uno se siente feliz y asintiendo con la cabeza según golpea la caja, meten su patita además A-F-R-O, A.S.M y Taiwan MC. Este será un buen ejemplo para introducirnos de pleno en la filosofía sabia, colorista y pacífica de este proyecto parido en Marsella. Un batallón de señores que además de componer y disfrutar interpretando su propia música en directo, ejercen como discográfica, colectivo y escuela que da esperanza a la juventud de las capas más bajas… finalmente agencia de artistas.
Shikantaza, ese es el exótico título escogido para este segundo LP de estudio ¿Suena a chino verdad? Pues no, es un término japonés utilizado por la Escuela Budista Sōtō Zen que significa literalmente “Únicamente sentarse”. O algo parecido. Eso lo sabrán mejor los que meditan en esa postura, no los que no damos para zapatillas bailando con temas como “Wolf” (uno de mis favoritos sin duda alguna, vaya contraste de ritmos rotos, sucios, humeantes y melodías de piano clásico), “Blah” (de verborrea despiadada donde se decantan por el ragga; los culpables, de nuevo Taiwan MC, además de Youthstar e Illaman) o “Escape”, una extrovertida pieza instrumental donde campan a sus anchas voces de vinilos de terror sampleados, un buen puñado de scratchings, una base dividida en dos tempos (a veces tres pues se suma algo de drum’n’bass) y la guinda, órganos de Iglesia que bien hubiese firmado el mejor DJ Shadow. Tampoco anda cojo el vídeo-clip que lo ilustra donde un astronauta acaba metido en… un buen marrón.
¿Cuántos actores, cuántos ingredientes pululando por el disco verdad? Bajo la batuta del rap y turntablism, un poco de ragga o dub por aquí, otro de folclore oriental por allá… incluso justo en la recta final se atreven con lo que me atrevería a decir que es grabación de campo en alguna tribu africana (“Anvoyé”). Bueno, por favor, tampoco me dejo atrás “Liar”, donde participan vocalmente Kendra Morris y Dillon Cooper. En este caso hip hop aliado con soul-blues y sombras jamaicanas. Me recordó mucho a alguna cosilla de DJ Vadim. Os voy a chivar una curiosidad de este “Liar”, que por cierto fue el primer single en salir del disco, contiene una frase al principio muy conocida. Al menos para los que se atreven con el cine de terror en blanco y negro. “Listen to them children of the night what music they make” dicho por el actor Bela Lugosi, en la película Drácula de 1931. Tu tranquilo y que no te dé miedo hincarle el diente a este disco.
Palabras por Clap Clap


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