Hace una semana que la web Hufftington Post publicó, en la columna que el periodista especializado en historia del arte, Matthew Israel, tiene en dicho medio, un artículo sobre el origen del archiconocido mural «Crack Is Wack» (el crack no mola) de Keith Haring.
El artículo cuenta que Haring fue impulsado a crear el mural al ser testigo directo de las consecuencias de la adicción al crack sufrida por uno de sus allegados (en aquel entonces dicha droga estaba devastando USA y muy especialmente Nueva York). Cómo encontró el artista la primera localización para el mural original en Harlem, la detención por pintarlo de manera ilegal y la posterior invitación a Haring por parte de una autoridad de la ciudad para crear una segunda versión en otro emplazamiento son algunos de los detalles revelados en esta interesante historia que puedes leer completa (en inglés) aquí. Es 2014 y el crack sigue siendo wack. Gracias por el aviso, Keith.





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