
EC13 no existe, pero es. Tan efímera y mutante como los dictados de la urbe, pero disfrutable a través de su huella digital en caso de no tener la suerte de toparte con ella. Porque EC13 no es un autor, es la obra.
Líneas rectas, geometría, juego de texturas y dimensiones, simetría, abstracto, postgraffti, investigaciones con luz, alteración de espacios urbanos… son etiquetas adheribles a ella. A veces, incluso trabaja mano a mano con la naturaleza y ésta hace su parte.
Metacrilato, aerosol, tape, cemento o cerámica de gres le valen como herramientas para expresarse, aun cuando EC13 no pretenda expresar nada. Ni reivindicar, ni representar. Porque lo que hay detrás de EC13 es harto complicado. Casi inexplicable, pero francamente bonito.




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