
Barcelona se ha llenado de mercadillos con cosas de segunda mano. Puede que la crisis haya sido uno de los detonantes de esta explosión de tenderetes asociados, bien por la necesidad de los ciudadanos de encontrar productos más baratos, bien por un cambio en el comportamiento del consumo, que mira ahora hacia la reutilización y la segunda vida de los objetos, dejando atrás el consumismo desaforado de años anteriores (o al menos, en parte).
Uno de los más conocidos y longevos de los que se celebran en la ciudad es el Lost&Found. En él se puede comprar ropa, complementos, muebles, objetos de decoración, discos, libros y casi cualquier cosa susceptible de ser vendida por un dueño que ya no la necesita y que puede ser utilizada por otro. Su próxima edición está a punto de comenzar: los días 15 y 16. Los vendedores instalarán sus puestos («paradas» en Cataluña) con su mercancía en la Estación de Francia. Pásate a husmear, seguro que te acabas haciendo con algún tesoro con historia a sus espaldas.

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