Según las pautas marcadas por las autoridades sanitarias, el retorno a la normalidad tras el confinamiento al que nos obligó la expansión del coronavirus debíamos llevarlo a cabo paulatinamente y en un proceso de fases. Durante la Fase 0, la que nos abrió la puerta a la desescalada, en la mayoría de núcleos urbanos se permitió volver a tomar contacto con el exterior cercano por un tiempo limitado al comienzo y final de cada día. El fotógrafo Ian Paulo pasó gran parte de esos ratos retratando la serenidad de las mañanas con su cámara. De esos disparos salieron unas fotografías analógicas que él mismo reveló y a las que insertó unas notas escritas a mano. El resultado es un bonito proyecto de fotografía y collage. Reflexiones personales acerca de las sensaciones inspiradas por la quietud de una Fase 0 que se va quedando atrás y que, a lo mejor, no va a regresar jamás.



















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