El arte urbano sirve para animar las áreas inertes de las ciudades y como nos enseña Grip Face en su nuevo proyecto, también de las rurales. En Not Rented To Humans el mallorquín invita a reflexionar sobre la apropiación abusiva –e inútil– de espacio natural para fines corporativos y lúdicos, sacando a relucir la tendencia codiciosa del humano, que tan nefastos resultados nos está propiciando:
«En #NRFH coexisten los plásticos, residuos y escombros propios de nuestra condición con una flora y fauna que no descansa en su crecimiento, penetrando en el interior de las habitaciones, expandiéndose por las paredes de madera y generando grietas en los suelos de lo que podría haber sido una pequeña urbanización escandinava. El predecible fracaso de un negocio de venta de casas de madera en una zona aislada, calurosa y árida le brinda a Grip Face la oportunidad de sumergirse durante un periodo de tiempo concreto en una reflexión constante. El estudio del área le permite tender de nuevo un puente entre dos líneas de trabajo que generalmente entremezcla a su antojo -con maestría, eso sí-, lo figurativo y lo abstracto. Nada es baladí; la gama cromática de las intervenciones pertenece a las botellas, latas y envoltorios que alfombrizan la tierra de los patios de las casas, colores brillantes que no han perdido intensidad a pesar del paso de los años, y la máscara y el disfraz, siempre tan presentes en sus obras, visten en los interiores de los hogares a sus moradores, con la intención de ahuyentar a los posibles intrusos. Estos habitantes sin nombre se mantienen impávidos ante el inminente colapso que se avecina, cada uno con su respectivo papel. La figura totémica del cazador, espectador a la vez que protector del repoblamiento salvaje de la naturaleza, y la del aldeano, que fuma, con expresión casi de disgusto, un pitillo industrial -símbolo del único contacto con una civilización ajena-, son las verdaderas guardianas del territorio.
Es NOT RENTED TO HUMANS – o no se alquila a humanos-, lo primero que puede leerse pintado en una de las fachadas a medida que avanza el camino entre la maleza. El título del proyecto evidencia la declaración de intenciones del artista, la expresión de su deseo y su llamamiento a la autoreflexión colectiva -siempre desde la ironía-, para volver a recordarnos hacia dónde nos dirigimos.» _Ana Saiz






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