Justo después de descubrir en un monopatín la forma de entretenimiento definitiva y superar la obligatoria etapa de afianzamiento sobre él, un skater se involucra de lleno en la pandilla (skater) más próxima, con la que pasará la mayoría del tiempo futuro; unos años, a veces décadas. Es la evolución natural (y habitual).
Entre las chicas, ese proceso de integración práctico y social es similar, pero los vínculos se hacen más compactos. La razón principal es obvia, la camaradería entre colegas del mismo género en un mundo controlado por varones se hace necesaria.
AsíPlanchaba.com es el sitio on line de las chicas skaters (y surfers y snowboarders) de nuestro país. Una web de noticias y actualizaciones creado no sólo para informarlas de eventos y sobre lo que están haciendo las eskateras destacadas del planeta, sino también para ofrecerles una casa, que sientan que no están solas ahí fuera, en la jungla dominada por bestias.
Desde su estabilización en el universo virtual, y gracias a la facilidades en red para conectar a las personas, Así Planchaba se ha convertido en una familia, que se reúne cada cierto tiempo para celebrar y disfrutar activamente del lazo que las une: rodar y manejar las ciudades desde encima de la tabla.
En abril de este año, la familia en cuestión, capitaneada por Veronica Trillo (indómita skater y mujer al frente de Así Planchaba Skate) tomó dirección sur para visitar la geográficamente cercana pero culturalmente distante Marruecos. La expedición la flanquearon Evelin Bouilliart (Bélgica), Kristina Weistad (Noruega), las hermanas Julia y Andrea Wilshushen (España) y el encargado de reportar visualmente sobre el viaje, el fotógrafo estadounidense Dallas Bailley.
Ya que es verano, época de lanzarse a la aventura en busca de nuevo terreno patinable, hazte eco de las sugerencias que comparten aquí estas damiselas del skating:
7 recomendaciones femeninas para un skate trip a Marruecos:
1 – Deja los prejuicios en casa y ve con la tolerancia cargada a tope. Te vas a sumergir en una cultura completamente diferente donde la forma de concebir el mundo, la religión, las costumbres y el ritmo es diferente. Encontrarás gente súper amable y hospitalaria, te ofrecerán té verde con menta en todos los lugares y notarás que la sonrisa es más que frecuente. Para nosotras, uno de los momentos más increíbles fue llegar a Imsouane, un spot para surfear. Los locales nos regalaron un concierto de bongós y percusiones, muy intenso¡ . Después hicimos una hoguera en la playa junto a veinte personas; locales, nosotras y algunos añadidos, fue fantástico.
2 – Comparte con la gente local. No hay mucha escena skate, pero a medida que vas subiendo puedes encontrar pequeños núcleos de locales como en El Jadida y en Rabat. Conocimos a muchos los chavales que lo flipan con la gente de fuera y patinando contigo. Te abre los ojos, ves otra realidad del skate. Chicos que se dejan la piel en spots dificilísimos con patines reventados. Allí una tabla puede costar el jornal de un trabajador del campo en un mes, es demasiado para algunas personas. Eso es motivación. Nosotros tuvimos suerte de ir acompañados por Ali, el dueño de la única tienda en el país, Tamara Skate Shop, en Agadir. Él nos enseño mucho de costumbres, tradiciones, nexos con gente local y mucho más. Siempre que puedas, acompáñate de locales, verás la cara real del sitio en el que estás.
3 – Ve preparado para cualquier inconveniente con tu patín. Mete en la maleta llaves, tornillos, rodamientos, cera, incluso un juego de ruedas todo terreno. Verás lugares súper bonitos pero también muy rudos para patinar, aquello es África no Barcelona, no encontrarás suelos perfectos ni escaleras golosas. Por supuesto, si se te rompe algo no podrás comprar en ninguna tienda, ya que sólo hay una y está al sur del país. En ese tipo de detalles te das cuenta de lo que tienes en casa y de que eres afortunada. Por eso, al dejar el lugar y si ves que te va a sobrar material duro no está de más que lo regales, le darás mucha vida a algunos chavales.
4 – Lleva la mente abierta para aprender cosas nuevas y ver formas diferentes de entender el mundo. Prepárate para una inmersión completa en una cultura exenta de lujos y comodidadePor ejemplo, no olvides llevar contigo papel higiénico, no lo encontraras en ningún sitio a menos que vayas a hoteles. Nosotras estuvimos prácticamente cada día en riads. Son casas tradicionales de Marruecos. Si tuviéramos que compararlas diríamos que son algo similar a los Bed and Breakfast de por aquí. Una casa típica, con patio en el centro y muchas habitaciones. Puedes disfrutar de terraza y patio en muchos de ellos. Nuestra primera noche en Marrakech fue espectacular, con un desayuno increíble y una terraza y interior fresquita en la que refugiarnos de los 30 grados exteriores.
5 – Disfruta de las comidas locales. Hay verduras buenísimas y platos tradicionales muy sabrosos. Nosotras comimos pescado fresco, recién pescado, en puntos de costa como Agadir o Essaouira. Olvídate de hamburguesas y disfruta del humus, tajin, té verde y un buenísimo coas coas. A pesar de lo que pensemos, es una comida reservada a días especiales, un buen coas coas tradicional es una pasada. Escapa de los sitios turísticos y comerás exquisito y por muy pocos dirhams.
6 – Entiende que las normas de comercio son diferente y acostúmbrate a regatear. Será así siempre y hasta lo disfrutarás. Es como ellos entienden que debe ser. Si vas a un zoco (mercadillo) y te interesa algo pregunta el precio, bájalo, vuelve a bajarlo, entrarás en el juego, hasta que llegues al punto de inflexión en el que notas que la otra parte da su último precio. Nosotras tuvimos que regatear incluso por un paquete de tampax.
7 – Por último, ve dispuesto a disfrutar de todo y vivir experiencias diferentes; desde ver camellos en la playa, a pasar por la Medina y que le pongan un mono en la cabeza o una serpiente al cuello a tu compañera por la cara de guiri que tiene. Que te regalen unas hierbas para limpiarse los dientes. A hacer cientos de kilómetros para llegar a un spot. A que no haya gente en la calle a la hora del rezo. A a ver niños en las cerraderas, en burro vendiendo romero y otras plantas…. De todo, pero sobre todo, ve a disfrutar de un país muy rico culturalmente, del que volverás valorando muchas cosas. Una experiencia altamente recomendable.
Fotografía: Dallas Bailey






Deja una respuesta