Si alcanzaste a hacer vida de monopatín antes de que el término «extreme sport» saliera de los labios de algún iluminado y en adelante de los de las masas para denominar y meter en un saco al skateboarding, conociste la infancia de la Big Brother. Revista salida del conglomerado de marcas de las que Steve Rocco era director o propietario asociado (World Industries, Blind, One O One, Plan B, Menace…) y que en los 90 reinventó la industria del skateboarding como se conocía. Pero eso es otra historia.
Big Brother fue la revista en la que cabía todo lo que querías conocer del skate pero otras no se atrevían o no sabían cómo contártelo, entre otros contenidos que poco tenían que ver con el patín. Drogas, sexo, sangre, mofa, provocación, y, claro, mucho y buen skateboarding, eran el combustible de sus páginas y por ello marcaba la diferencia, aunque, todo hay que decirlo, vistos desde España, algunos artículos eran demasiado «yankis» para que obtuvieran un efecto total.
Parecía que las marcas que se publicitaban se soltaban la melena y se pasaban por abajo toda censura, con anuncios hilarantes creados específicamente para la revista. También sus editores se reían de las compañías, como cuando reseñaron la ropa de la marca Sophisto (creada por el artista y ex pro skater Andy Howell) vistiendo y fotografiando con las prendas que les enviaron a la redacción a algunos vagabundos que se encontraron por el centro de Los Angeles.
Aunque conoció dos etapas, ya que el magnate de la comunicación Larry Flint la adquirió en el 97, la revista mantuvo su agitadora línea editorial hasta el fín de sus días en el 2004. Fue ahí cuando gran parte del staff se involucró de lleno en la realización de Jackass, show televisivo gestado a raíz de las ocurrencias de la troupe editora para los sketches de humor (y masoquismo) que se incluían en los vídeos de skate que publicó la revista y que más tarde devendría en la archiconocida película con el mismo nombre.
Es 2016 y a las mentes sucias que nos regalaron Big Brother se les ocurrió (en asociación con DC Shoes) la buena idea de hacer un homenaje, también trascendental, a la icónica publicación. Por eso el libro titulado Shit, The Big Brother Book vio la luz (y se agotó en un mes).
Desde la casa editora nos contaron que las tapas duras y las 224 páginas de portadas, fotografías y textos que llenan el libro y forman parte de este controvertido y extremadamente entretenido legado del skate en papel se van a volver a imprimir en mayo próximo. Así que si eres uno de esos paisanos a los que les tira una época en la que a unos tipos que informaban sobre skate se la sudaba lo políticamente correcto y, encima, contaban con un canal para clamarlo en todas direcciones, este libro no debe faltar en tu rincón de la memorabilia eskatera. Para ello mantente atento consultando la web de Gingko Press. Recomendado!








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