Sónar Festival, en su edición 29, fue una vez más un encuentro al que el público acudió cargado de buena energía, atraído por el amplio y excelso espectro musical que ofrece el evento desde sus escenarios diurnos y nocturnos.
Además de disfrutar de la música, en muchas ocasiones representada en shows que fueron verdaderas experiencias sensoriales, paseamos por el espacio que ocupa el principal escenario del Sónar de Día, el Village, para capturar estilos, diversidad y expresión individual. Bajo estas líneas está la evidencia.
Fotografías por John López.



























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