Enrique Lorenzo fue uno de los primeros españoles en embarcarse en una cruzada en busca del sueño skate americano. Se instaló en California y (gracias un talento avanzado y perseverancia en su cometido) entró a formar parte de World Industries, el conglomerado de pequeñas compañías para las que rodaban el quién es quién del street skate de entonces. Tipos que a larga marcarían la senda del patinaje que se practica hoy en día: Mark Gonzales, Guy Mariano, Erick Koston, Danny Way, Henry Sanchez, Mike Carroll, etc,
Una de esas compañías subsidiarias de World Industries fue Menace. La marca de la estrella, fundada por Kareem Campbell, se popularizó por una imagen estrechamente en sintonía con el Hip Hop, representada en las calles por Eric Pupecki, Fabian Alomar, Billy Valdez, Joey Suriel, Steven Cales, Lee Smith y Javier Nuñez, los miembros menos conocidos del conjunto corporativo antes mencionado pero no por ello los menos brillantes, de hecho, tal condición «underground» propinó a Menace hordas de seguidores por todo el mundo. Skaters que sentían más afinidad por la música Rap y la ropa Polo que por las crestas y las canciones de Bad Religion. Se podría decir que fue en esa etapa cuando empezó a vislumbrarse la línea que separa las tendencias fresh y hesh dentro del skate (pero esa es otra historia).
Lorenzo pasó varios años en Los Angeles labrándose una carrera profesional que acabó procurándole, primero, un puesto exclusivo en la tarima de skaters técnicos de todos los tiempos, y después y más importante, estima y respeto por parte del entramado skate americano. Consideraciones de las que muy pocos pueden presumir a día de hoy.
Muchos años después, asentado de vuelta en su ciudad natal, Barcelona, y con la libertad que le concede dirigir su propia compañía, Louw Skateboards, Enrique Lorenzo quiere perpetuar, mediante un ejercicio de nostalgia fundida con actualidad, un homenaje a ese personal periplo vital en tierras californianas. Para ello ha publicado un vídeo que rescata el savoir affair de sus camaradas (y de él mismo) en los míticos spots angelinos de hace dos décadas mezclado con el potencial que la cuadrilla Louw destila habitualmente estos días. Todo ambientado y estilizado con la esencia 90s de Menace. Además, para completar el homenaje, una serie de tablas inspiradas en la imaginería de MNC estará en las tiendas próximamente. Regálate 7 minutos largos para ver TRIBUTE y de paso pillar un recorte de la historia del street skate, que siempre viene bien.


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